LAS BANDERAS DEL COMUNISMO
A los pocos días, o a las pocas horas de que Aznar, desde Turquía, interpelara a sus plumíferos, biógrafos, historiadores y críticos con el famoso..."¿Qué creíais, que no nos atreveríamos a cerrar Egin?", y que Martín Villa (pura raza franquista) enviara dos bolsas de huevos, una para Aznar y otra para Mayor Oreja, como felicitación y exaltación al coraje bravío de la pareja por el cierre del periódico vasco Egin, pues bien, en ese momento sale Anguita a la escena, en la escuela de verano de su partido, para llamar a sus seguidores a "dejar el estandarte del comunismo"... "y a realizar una labor paciente sobre lo inmediato".
Aznar pudo, de momento, cerrar Egin, y Anguita quiso ridículamente ir más lejos dando la orden de clausurar la idea y la práctica comunistas e intentando rebajar las banderas del comunismo a la categoría medieval religiosa, militar y corporativista de un estandarte.
Hace pocas semanas Anguita hablaba de la "Catalunya Roja" ("antes roja que rota", decían los franquistas) y ahora ¿qué ha pasado para que en tan corto espacio de tiempo rebaje lo rojo a la especie de un estandarte de procesión al que hay que dejar plantado? Ocurre que los acontecimientos van deprisa y Azar y sus huestes al galope, y el "estandarte rojo" le estorba mucho a Anguita en esa veloz carrera "para subir electoralmente".
¿Cuántos millones de seres humanos tiñeron y tiñen aún de sangre esas banderas del comunismo con el sacrificio supremo y voluntario de sus vidas?
Ahora cuando las transnacionales, el capital financiero, el imperio del mercado y los imperialistas... en pocas palabras, cuando el sistema de producción capitalista, en su etapa final de mundialización del capitalismo, está sembrando el caos, el horror, la miseria y la destrucción en la humanidad; cuando miles de millones de seres humanos viven en condiciones infrahumanas y millones y millones perecen de hambre y de falta de toda clase de recursos de los que son expoliados... ahora viene Anguita y dice a sus seguidores: contemplad y cuidad vuestro ombligo (lo inmediato) y "dejad el estandarte comunista".
Al final, lo mismo que Carrillo, porque los dos estaban en el mismo carril, en el mismo camino torcido hacia la derecha.
¡Que los Anguitas de turno dejen de insultar al comunismo, a sus rojas banderas y a sus millones de mártires!
¡El comunismo sigue siendo la vanguardia de la lucha y la esperanza más firme de todos los parias de la tierra!
¡El comunismo es la juventud de la humanidad! Como dice una estrofa de nuestro himno comunista: Agrupémonos todos en la lucha final, que el género humano, es la Internacional.
COMUNISTES de CATALUNYA
30 de julio de 1998.